El día jueves 4 de julio de 2019 | Equipo de Comunicación

GUION DE MISA 14 DOMINGO DURANTE EL AÑO 7 de julio

14 DOMINGO DURANTE EL AÑO                   7 de julio



Celebramos hoy el domingo décimo cuarto del tiempo durante el año. Cada Eucaristía que celebramos debe ser un compromiso a responder al llamado de Jesús, a seguirlo viviendo como verdaderos discípulos suyos. El Señor nos llama, nos deja su paz y nos envía a anunciar su presencia salvadora, que es nuestra paz.  Él nos ha elegido como sus discípulos y nos ha convertido en sus apóstoles para anunciar al mundo su paz, y nos pide que oremos para que se multiplique el número de los evangelizadores y que tengamos confianza, que Él no nos abandonará y que nuestra recompensa será grande, ya que nos promete el Reino de Dios.
Dispuestos a ser obreros del Señor en su viña, comenzamos esta Eucaristía cantando juntos el canto de entrada...

MONICIONES A LAS LECTURAS
OPCIÓN 1: MONICIÓN PARA TODAS LAS LECTURAS

El profeta Isaías nos presenta, en la primera lectura, una descripción de Jerusalén, que, como una madre, espera a que sus hijos regresen del exilio y se concentren en su regazo para con-solarlos. La alabanza que resuena en el salmo bien podría estar motivada por la alegría de ese reencuentro. El evangelio de Lucas, en cambio, nos dice que la Iglesia –la Nueva Jerusalén–  no esperará a que sus hijos vengan a ella, sino que saldrá a los caminos para anunciarles la paz que llega con el reinado de Dios. Escuchemos atentos esta buena noticia.

OPCIÓN 2: MONICIÓN PARA CADA UNA DE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA (Isaías 66, 10-14c)
El Libro de Isaías trae para Israel palabras de aliento que invitan a alegrarse y saltar de gozo porque Dios tiene planes de paz. 

SEGUNDA LECTURA (Gálatas 6, 14-18)
 San Pablo insiste en que la salvación la encontramos en Cristo crucificado, todos, sin distin-ción alguna. Es en la cruz de Cristo que debemos gloriarnos.

EVANGELIO (Lucas 10, 1-12, 17-20)
Jesús deja a los setenta y dos discípulos algunas instrucciones y los envía a los pueblos por donde luego pasaría él.  Nos disponemos a ser enviados nosotros también, cantando el aleluya

ORACIÓN DE LOS FIELES
Guía: A cada intención respondemos: ESCÚCHANOS, PADRE NUESTRO

     Por la Iglesia Santa de Dios, para que siga extendiéndose por todo el mundo, espe-cialmente en estos tiempos en que el mal se expande por todos los rincones del plane-ta. Oremos.
     Por el Papa, Obispos, sacerdotes y religiosos, consagrados para cumplir una misión evangelizadora en el mundo actual, para que la asistencia del Espíritu Santo los man-tenga firmes y fieles al Evangelio de Jesús. Oremos.
     Por los gobiernos de las naciones, especialmente por las personas que rigen los desti-nos de nuestro país, para que con justicia administren bien los bienes del estado y lleven desarrollo y bienestar a cada habitante. Oremos.
     Por los que más sufren en el mundo las persecuciones por causas religiosas, para que su sangre sea semilla que haga brotar el amor y la paz entre las naciones. Oremos.
     Por los pobres, los enfermos y por todos los que sufren, para que descubran en la soli-daridad de sus hermanos, el amor del Padre que nunca abandona a sus hijos. Oremos
     Por los que hoy participamos en esta Eucaristía, para que enviados por él a evangelizar, hagamos que la Buena Nueva de Salvación siga llegando a quienes se han alejado de la Iglesia. Oremos.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS
Llevemos al altar las ofrendas del Vino y el Pan, y con ellas presentemos también nuestras vidas al servicio del Señor para anunciar su Evangelio. Acompañamos la procesión de las ofrendas, cantando

COMUNIÓN
Cada Eucaristía es un llamado concreto a ser otros Cristos, que caminemos tras sus huellas, llevando su mensaje de amor y de fraternidad, a todos los hombres. Vayamos al encuentro del Señor, cantando
 
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado, pueden hacer la Co-munión Espiritual rezando la siguiente oración:
 
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA Cada Eucaristía debe motivar en nosotros un nuevo compromiso con el Señor, que hoy nos envía a llevar a nuestros hermanos su mensaje de amor y de paz, Nos despedi-mos cantando …